sábado, 27 de septiembre de 2014

Lo que trajo la crecida del arroyo




La lluvia que cayó sobre Rauch durante todo el mes de enero mitigó el sofocante calor que reinaba en la ciudad, aunque provocó que el caudal del arroyo Chapaleofú, a la vera de la misma, fuera considerablemente superior a la media de los últimos cincuenta años.
Como siempre, los jóvenes disfrutaban de las instalaciones del Balneario Municipal y, en especial, de las compuertas de ingreso del agua del arroyo al mismo: debido a la crecida, estas se habían transformado en el lugar más divertido para refrescarse, formándose allí pequeñas cascadas que hacían las delicias de todos.
Menos de Leandro.
El adolescente era foco de las burlas de sus amigos no solo por los anteojos culo de botella que llevaba siempre consigo, sino también ―y sobre todo― porque no sabía nadar.
Todos estaban en el agua a excepción del joven. Por ello fue el primero que los vio.
A treinta metros de las compuertas, una veintena de caparazones de tres metros de diámetro flotaban sobre el arroyo rumbo al Balneario Municipal.
Un silencio sepulcral invadió a la multitud menos de un minuto después, cuando todo el mundo observó, con extrañeza e incertidumbre, lo que se aproximaba sobre el agua.
Fue entonces cuando el dueño del caparazón líder irguió su cabeza y emitió un rugido ronco y prolongado; sus compañeros de viaje lo imitaron, saliendo del arroyo con una velocidad inusitada y desatando el caos. En medio de un pánico generalizado que incluyó gritos, desmayos y heridos de diversa consideración (los ciclistas, fuera de sí, atropellaban a quien se pusiera adelante), la muchedumbre huyó del balneario hacia el centro de la ciudad como alma que lleva el diablo.
Leandro fue el único que no se inmutó. Y los mastodontes pasaron a su lado sin prestarle ninguna atención. Él, fanático de los dinosaurios, los reconoció enseguida.
Glyptodontes. Herbívoros, por supuesto.


Juanito
Abril de 2014


(Redactado en ocasión de la convocatoria de la Revista Digital «miNatura», bajo la temática «Serie B»)


(se recomienda mirar el video en «Alta Calidad», configuración de youtube 1080p HD)


(«Glyptodontes», tema musical interpretado por La Mazorka, mítico grupo de rock rauchense de la década del 90 que integraban Sebastián Rodríguez Pagani, Matías Betti y Neco Marcenaro. Rock duro, potente, con una base de guitarra, bajo y batería impresionante, muy difícil de igualar. Más las letras de sus canciones acompañando de manera ideal cada melodía. Solo grabaron dos discos —cerca de veinte temas en total—, los que hoy son objeto de culto entre los rauchenses que disfrutamos su música hace varios años.)

lunes, 22 de septiembre de 2014

Mr. M recomienda «The Juanito's Blog»




Mr. M es un joven escritor español que se destaca tanto en la redacción de relatos y novelas, como así también en la poesía y en otras actividades de índole cultural (la música y la actuación, por citar solo dos).


Multifacético, es un artista inquieto por naturaleza y que hace de las letras su verdadera especialidad. La violencia y el suspenso que impregnan sus textos, sumados a un humor y a una ironía muy atrapantes, hacen que, en mi opinión, los mismos se disfruten de principio a fin.


Pero no es eso lo que me lleva a citarlo hoy aquí. No. Es el interés mutuo que, desde que nos conocimos a través de blogger, hemos demostrado por nuestras creaciones literarias y, sobre todo, su altruismo a la hora de referirse a sus colegas escritores.
En el mes de abril de 2014, Mr. M publicó una entrada en «El blog de Mr. M» en la que recomienda «The Juanito’s Blog».
La sorpresa al ver publicada la misma fue enorme, y la alegría que me embargó aún más. Y, claro, los agradecimientos no se hicieron esperar.
Pueden leer tal entrada siguiendo el link:


Solo me queda agradecer nuevamente al Mr., decirle que sus «mastercitos» siempre estamos esperando más noticias literarias de él, y aprovechar la oportunidad para promocionar las dos novelas que tiene publicadas, «Plato frío» y «Sábado Noche en la Galaxia». Las mismas se pueden adquirir en los siguientes links:


-         Plato Frío: click aquí.


-         Sábado Noche en la Galaxia: click aquí.

¡Gracias, Mr. M!


lunes, 8 de septiembre de 2014

6 de agosto de 1945




Eran las ocho de la mañana y Takeshi se encontraba en altamar, a cincuenta millas de la costa y a bordo del barco pesquero. A pesar de que el día laboral recién comenzaba, presentía que la pesca del salmón sería más que abundante.
El joven sonreía en el recuerdo; el último beso de Nanami todavía ardía en su mente, y nunca se había sentido tan pleno en sus dieciocho años de vida. La noche anterior, a la vera del río Ota, había vencido su enorme timidez para proponerle matrimonio. Nanami no dudó al responder, y el floreció en una sonrisa capaz de derretir el Polo Norte ―a pesar de que, con dieciséis años recién cumplidos, necesitaba el consentimiento de su padre―.
Regresó a la realidad, tiró las redes al agua ayudado por Akira ―su mejor amigo― y, tras secarse el sudor de la frente, miró el cielo. Tres pájaros negros ensuciaban la atmósfera volando hacia ellos. «No, demasiado grandes para ser pájaros; son aviones», dedujo. «De guerra», se estremeció. Cuando las aeronaves pasaron por encima del barco pesquero y viraron hacia el este, su capitán ordenó el regreso urgente. Surcaron el mar a todo vapor y en menos de dos horas divisaron la costa.
Y, entonces, el apocalipsis impregnó con su imagen dantesca las retinas del joven.
Incontables focos de incendio escupían gigantescas llamaradas rojas, y el fuego anaranjado gobernaba Hiroshima como un tirano. Un hongo negro como la boca de una cripta se elevaba hacia el cielo. Lúgubre, sombrío…
Al llegar al muelle, Takeshi fue el primero en descender. Corrió como un enajenado, gritando a los cuatro vientos el nombre de su amada.
Nunca la encontró.
Aunque no dejó de buscarla hasta el último de sus días, cuando en diciembre de 1954 murió por la leucemia que le causó la radiación que trajo consigo la nefasta bomba.
Hoy, casi setenta años después del bombardeo, junto al río Ota pueden oírse, en las noches tibias de verano, los besos y arrumacos de una pareja de enamorados que hace de las suyas. Aunque nadie los ha podido ver.
Solo el viejo Akira, quien desde el balcón de su departamento junto al río, sonríe enigmático cada vez que los ve pasar, tomados de la mano y volando hacia el mar.

Juanito
Mayo de 2014

(Basado en «BOMBA ATÓMICA», de Ricardo José Vega)

(Redactado en ocasión de «Bruto Haijin: El Desafío - Etapa 2 de 3: Microcuentos sobre haikus», organizado por el Taller Comunitario de Literatura de El Edén de los Novelistas Brutos)



lunes, 1 de septiembre de 2014

Publicación de «Hija única» en «Corazón Literario»




En el mes de mayo de 2014, la revista literaria online española «Corazón Literario» publicó, en su N° 18, mi relato «Hija única», un cuento que redacté como homenaje al escritor argentino Enrique Medina (autor del que soy un verdadero fan: pocos escriben como él relatos donde las miserias humanas y la violencia son los protagonistas principales).
Pueden acceder a la publicación haciendo «click» en el siguiente link:
Como siempre, encontrarán allí más relatos y reseñas para disfrutar; entre ellos, textos de los autores Raúl Omar García y Esteban Di Lorenzo.
¡Saludos!