martes, 27 de enero de 2015

Consignatario de hacienda




Para Juan Miguel Bassagaisteguy.

Entré en las oficinas de la consignataria de hacienda y refunfuñé para mis adentros. Estaba llena de productores agropecuarios y los empleados no daban abasto con sus exigencias, deseosos por vender sus vacunos en el remate del día siguiente.
En eso divisé a mi padre —uno de los dueños de la firma— detrás del mostrador, con la gorra de vasco negra, las manos en los bolsillos de la campera y su sonrisa a flor de piel.
Me vio con la guía de traslado de hacienda en la mano, señaló con un gesto que lo acompañara a la oficina del gerente, y luego entró en ella. Fui hasta allí y cerré la puerta.
—¿Cuántos animales traés, Juan? —me preguntó.
—Veinte terneros, trece terneras, dos vacas viejas y un toro enfermo, papá —contesté.
Llenó con su lapicera Parker la guía de traslado y me la entregó.
—Firmá acá abajo, querido —dijo, señalando el último renglón del formulario. Así lo hice—. Y dejale la guía a Ernesto para que termine el trámite en la Municipalidad.
—Gracias, papá —fue lo único que pude decir antes de que mis ojos se empaparan. Él me sonrió, hizo una señal de despedida tomándose la gorra de vasco y se esfumó en el aire.
Me sequé las lágrimas, salí de la oficina y fui hasta la recepción. Ernesto —socio gerente de la empresa— estaba sentado detrás de un escritorio, y se levantó cuando me vio.
—Te dejo la guía para el remate de mañana —le dije.
—Bárbaro —contestó, tomando el formulario. Y miró hacia la oficina de la cual yo había salido—: Tu viejo nunca se fue, Juan, siempre va a estar con nosotros.
En el silencio que siguió visualicé todo: el cigarrillo eterno en las manos de papá y la tos devenida en cáncer asesino; pero también la infaltable sonrisa que llenaba mi corazón.
—Lo sé —le dije—. Chau, Ernesto.
—Chau, Juan.
Salí del lugar y miré el cielo. El sol brillaba como nunca en la naciente primavera.
Y yo, como siempre que él se atravesaba en mi camino, me sentí un poco mejor.

Juanito
Agosto de 2014

Juan Miguel y Analía

(Redactado en ocasión de la convocatoria de la Revista Digital «miNatura», bajo la temática «Fenómenos Paranormales»)