lunes, 16 de febrero de 2015

El regreso de Hazao




Hace tres horas que anocheció y la luna brilla por su ausencia. El cielo está cubierto de nubes y el viento sopla una brisa gélida que se cuela entre las coníferas que abundan en el bosque.
El frío me cala los huesos. Pero no es eso lo que me hace temblar, sino sus ojos, que ya no son negros ni me derriten el corazón.
Ahora destilan llamaradas rojizas y me persiguen en la oscuridad.

Conocí a Yoshiko cuando cumplió quince años. Y enseguida me deslumbraron su tenacidad, su finura, sus ganas de aprender como maiko[1] y convertirse, luego, en geisha[2]. Creo que lo que nos convirtió en amigas inseparables, a pesar de la diferencia de edad, fue lo similar de nuestras almas. Me veía reflejada en cada uno de sus movimientos, sus aciertos y errores, las sonrisas ante cada nuevo aprendizaje y las lágrimas contenidas por el dolor de saberse separada de su familia a tan corta edad.
Aunque físicamente éramos bien distintas: su belleza natural era algo fuera de este mundo y era imposible competir contra ella en ese aspecto.
Y eso fue mi perdición.

Vago desde hace un mes, caminando por la campiña con la poca fuerza que le queda a mis piernas. Ayer llegué a Kioto. Hermosa ciudad, que bulle durante el día y resplandece por las noches, iluminada por antorchas multicolores.
Golpeé las puertas de más de treinta casas en las afueras de la ciudad, pero nadie me ayudó. Nadie atendió mis dolorosos ruegos por algo para comer. No obtuve ni siquiera unos míseros granos de arroz con los que saciar el hambre que me aqueja.
No sé qué ve la gente en mí. ¿Mi aspecto? ¿Mi mirada? ¿Algo más? No lo sé, pero imagino que no debe ser nada bueno. No después de lo que hice. Y de lo que me arrepiento por toda la eternidad.

lunes, 9 de febrero de 2015

Publicación de «A este sí que le fue bien, le llovió como Dios manda: cosecha récord tuvo» en «QU»




En el mes de septiembre de 2014, la revista literaria argentina «QU», bajo la dirección de María Staudenmann, publicó mi microrrelato «A este sí que le fue bien, le llovió como Dios manda: cosecha récord tuvo».
Un gusto especial fue aparecer en la página siguiente a la editorial de María, que da inicio a la edición N° 11 de «QU». ¡Fantástico!
Pueden acceder a la revista haciendo «click» en el siguiente link:
Como en ediciones anteriores, participan en la revista numerosos escritores, microescritores y poetas, además de poseer la misma numerosa información literaria de interés. Y mantiene, como siempre, una cuidada edición en papel de enorme calidad. Les dejo unas imágenes para que puedan apreciarlo:

¡Saludos!