lunes, 4 de mayo de 2015

La búsqueda




Camino por el pasillo del hospital y no lo encuentro. Estoy sola pero eso no me preocupa. Y no estoy asustada, como cuando tenía dos o tres años. No. Ahora ya tengo doce, soy mayor y me las tengo que aguantar.
Él no tuvo piedad de mí y no me olvido. Tenía dieciocho años y era mi papá. Y dio el visto bueno para que, con solo dos meses de habitarla, me rasgaran de la panza de mamá.
Privilegió estudiar para ser médico, que amarme y ser padre por primera vez. Y yo, en aquel entonces, no me pude defender.
De todas maneras, sé que algún día, ya recibido, volverá a Rauch para trabajar en el hospital (cómo no saberlo, si soy —fui— su sangre).
Y ahí finalizará mi búsqueda, para bien o para mal.


Juanito
Mayo de 2015

(Redactado en ocasión de la convocatoria de El Edén de los Novelistas Brutos)