lunes, 25 de enero de 2016

El Negro Ledesma y las cosechadoras que vuelan




Un fenómeno de la naturaleza como el Negro Ledesma no aparece todos los días. Se me pone la piel de gallina cuando lo recuerdo, la puta que lo parió. Es más, prefiero ir a pasear al cementerio de noche antes que volver a verlo por el pueblo o los alrededores.
El Negro había llegado a Pampa Caliente en el año 2009, y trabajaba como alambrador bajo las órdenes de don Calixto Espínola. Tenía treinta y dos años, medía un metro noventa de altura y, con solo verlo cavando pozos para los postes o esquineros, o tirando de los rollos de alambre, era fácil adivinar la montaña de músculos que poseía. De piel oscura y ojos achinados, la gorra de vasco era infaltable en su atuendo: la llevaba consigo durante las más de diez horas diarias de labor, y también cuando se juntaba con sus compañeros de trabajo a tomar la copa en el paraje «El Pajonal», propiedad del Vasco Zarrabeitía (lugar que funcionaba como bar y, fundamentalmente, como proveeduría y almacén para la gente que vivía en los campos y estancias de la zona).
Hombre de muy pocas palabras —solo salían de su boca algún «hola», algún «chau», y el «sí, señor» cuando se dirigía a don Calixto—, tampoco soltaba la lengua cuando el alcohol corría por sus venas. Y nunca se lo había visto en pedo.
Amaba jugar al fútbol, y se había hecho famoso por eso. Sobre todo, en los campeonatos de Fútbol 5 organizados por el Vasco Zarrabeitía, que se jugaban en la canchita pegante a su paraje, y donde el campeón se llevaba una buena punta de pesos.
Los cuatro hijos varones de don Calixto Espínola —todos de entre veinticinco y treinta años de edad, alambradores y empleados de su padre— también eran fanáticos del deporte que mueve multitudes por todo el mundo. Y el equipo que habían formado se había consagrado campeón en los últimos cinco torneos organizados por «El Pajonal». Adelante la rompían el Mingo y el Sapo; el Mingo Espínola más goleador, bien nueve de área, y el Sapo Espínola con un desborde por afuera y una gambeta en velocidad pocas veces vista. Atrás hacían pata ancha el Melena y el Lechuga; el Melena Espínola sacando cualquier centro llovido que amenazara el área propia, con un gran manejo de brazos —donde los codos eran el arma más usada—, y el Lechuga Espínola con una fineza de señorito inglés para el quite del balón al rival.
¿Y al arco? Al arco el Negro Ledesma, claro.
El Negro tenía una virtud: no recibía goles. Y ojo que no era alguien que se destacara especialmente por la elasticidad a la hora de sacar pelotas al ángulo, o al cortar avances rivales saliendo a los pies de los delanteros. No, nada de eso; es más, siempre se quedaba bajo los tres palos y apenas descolgaba algún centro. Y nada más.
Lo que pasaba era que los contrarios, cuando quedaban ante al Negro luego de zafar a duras de los trancazos del Melena y el Lechuga, y listos para romper la red o tocarla suavecita a un costado y salir gritando la conquista, siempre —pero siempre, eh, no te miento— le erraban al arco. Era como si algo los nublara en ese último segundo. Uno ha visto delanteros así en el fútbol profesional, tipos que cobran una montaña de guita por partido y que no pueden meterle un gol ni al arcoíris. Por eso no debería asombrar que lo mismo pasara en un campeonato de Fútbol 5 5 de una pequeña ciudad del interior de la Argentina. Lo extraño del caso del Negro Ledesma era que el arquero, cuando tenía frente a sí a sus rivales, no se movía. Se quedaba en la línea del arco, estático, duro como huevo pa’ ensalada.
Y sonreía.
Y los ojos le brillaban.
Y los delanteros la tiraban afuera.
Yo lo vi, eh. Y eso pasó también en el último partido del Negro, aquel que significó para siempre su retiro del Fútbol 5 y su huida de Pampa Caliente.

lunes, 11 de enero de 2016

Publicación de «Adán» en «miNatura»




En el mes de abril de 2015, la revista literaria online española «miNatura» publicó, en su N° 141 —dedicado a la temática Cosmogonías—, mi microcuento «Adán».
Pueden acceder a la publicación haciendo clic en el siguiente link:
Como siempre, encontrarán allí más microcuentos, ilustraciones, comics, entrevistas a autores, artículos y reseñas para disfrutar.
¡Saludos!