Sinopsis de «Tierra de Nadie»:
«Siete balas.
Siete balas no eran tan malas, si tenía
que enfrentar a tres bestias. Matemática pura, fácil para un ingeniero. Un tiro
a cada una y asunto resuelto. Además le iba a sobrar munición. ¿Pero cómo
carajo la iba a hacer rendir si le temblaba la mano? No solo la mano, todo el
cuerpo. Sufría de espasmos, estaba empapado en transpiración y no podía llenar
de aire los pulmones.
Siete balas.
'Siete magníficas balas', pensó con
ironía, 'sería más fácil aprender a volar.'
***
El planeta tal cual lo conocemos ya no
existe. Es asolado por bestias de otro mundo. La comida y el agua son difíciles
de conseguir, no hay acceso a la medicina y el enemigo acecha en cada rincón.
Un grupo de jóvenes coincide en un edificio en la ciudad de La Plata. Será su
refugio, y allí surgirá la amistad, la solidaridad, y agazapada, la traición.
Sabrán que las bestias eran el comienzo de algo mucho más grande. Y cada uno
deberá enfrentar sus propias decisiones para sobrevivir en esta tierra de
nadie.»
Más datos de interés:
Género: Distópico/Ciencia
Ficción/Post-Apocalíptico.
Cantidad de páginas: 288.
Ilustraciones en el interior del libro: No.
Tapa blanda: Sí.
Editorial: Ediciones B, Colección BLOK («click» aquí).
Book trailer:
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Sebastián Elesgaray |
Sebastián Elesgaray es un joven autor argentino con el que comparto, desde hace algunos años, espacios de literatura en común —como lo es el blog y página de facebook «Historias En La Azotea»— y la pasión por escribir historias.
Tuve el gusto de conocerlo personalmente
en junio de 2013, y en algunos minutos de conversación que mantuvimos en un
«recreo» de su trabajo (todavía recuerdo su cara de sorpresa cuando me vio
aparecer, sin avisar, en la puerta del local comercial donde labura, distante
doscientos treinta kilómetros de Rauch, mi ciudad), pude apreciar los rasgos de
su personalidad que también se destacan en las redes sociales: humildad,
sencillez y una infaltable cuota de humor.
En esos días me contó que se encontraba
terminando de escribir su primera novela y que, luego de todos los pasos que
implican el proceso de redacción, existían grandes posibilidades de que la
misma se publicara en el año 2014. Sebastián estaba contentísimo con su
proyecto, y yo no pude menos que compartir su alegría. Pero el muy condenado (ja)
no me contó ni media palabra sobre lo que estaba escribiendo, y me dejó lleno de suspenso acerca del
contenido de la obra.
Un año después, en julio de 2014, su
novela «Tierra de Nadie» vio la luz.
Si fue una gran satisfacción saber que
Sebastián, finalmente, había podido publicar su novela, mayor fue la sorpresa
que, en un sobre de papel madera, me trajo el correo en el mes de agosto de
2014. Claro, venía adentro el ejemplar esperado de «Tierra de Nadie», el cual,
según lo solicitado a viva voz, venía autografiado por el autor (esa firma
valdrá oro en el futuro, lo sé); hasta ahí, podríamos decir, nada fuera de lo
común.
Fue al leer la página de los Agradecimientos donde, de verdad, temblé
como una hoja. Es que allí pude leer que Sebastián, entre otros, agradecía «A Juan Esteban Bassagaisteguy, un gran
amigo siempre dispuesto a dar una mano y analizar cualquier burrada que
escriba». Realmente sentí una gran emoción con esas palabras, ya
que nunca me había pasado nada parecido con esto tan lindo, que comparto con
mucha gente y que me gusta tanto, que es escribir (luego me volvió a pasar,
pero eso es parte de otra historia). Por supuesto, las mismas son inmerecidas,
ya que el trabajo de Sebastián ha sido de él y de nadie más que de él, y es el
único merecedor de todas las loas y aplausos.
Por cuestiones laborales —y por algunas
lecturas previas que tenía pendientes—, me llevó unos meses hacerme el espacio
de tiempo para leer, con tranquilidad, «Tierra de Nadie». Lo logré recién a
principios de 2015, mientras disfrutaba de las vacaciones en la costa
argentina.
Y me encontré con un Sebastián Elesgaray
auténtico, que maneja de manera impecable el suspenso del inicio al final de la
trama, que configura personajes entrañables y muy reconocibles —bien
«argentos», que desayunan tomando mate y putean como lo haría cualquier mortal
nacido dentro de las fronteras de mi querido país—, que muestra imágenes de
ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires como nadie —lugares que
conozco, rutas por donde he transitado—, y donde la fantasía cumple un rol primordial
y se hace verdaderamente tangible —y muy creíble—.
¿Qué les puedo contar sobre su
argumento?
Que una especie de apocalipsis ha caído
sobre el planeta Tierra, que la humanidad se ha extinguido casi en su
totalidad, y que los sobrevivientes hacen lo que pueden enfrentándose a bestias
innombrables que parecen arrasarlo todo.
¿Qué más?
Que la ciudad de La Plata, en la
República Argentina, será el espacio geográfico donde hombres y mujeres
tratarán de organizarse para resistir a un futuro que se presenta muuuy negro.
Allí aflorará no solo lo mejor de cada una de sus personalidades, sino también
lo más oscuro que el alma humana lleva adentro.
¿Qué más?
Que las sorpresas aparecerán a cada
instante.
¿¡Qué más!?
Ah, no, pibe/a, nada más. Si estás
interesado/a, tendrás que conseguir la novela, ja. Sí te puedo decir que es de
lectura muy amena, y que sus casi trescientas páginas no se leen: ¡se devoran!
Muy, pero muy recomendable.
Gracias a Sebastián por el honor que
significa que mi nombre aparezca entre los Agradecimientos
de «Tierra de Nadie» (un gustazo, de corazón). Y mi ferviente deseo de que su
primera novela se transforme en un éxito de ventas, que le abra a su autor las
puertas necesarias para que pueda dedicarse veinticuatro horas al día —y quizás
algunas más— a disfrutar de ser escritor.
¡Saludos!
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El autor, vaso de ¿gaseosa? en mano |
¡Yo quiero leerlo!
ResponderEliminarTe va a encantar, Mauro. Gracias por pasar.
Eliminar¡Saludos!
¡Groso! Una reseña excelente. Te mando un gran abrazo, Juan.
ResponderEliminar¡Gracias por tus palabras, Sebastián!
EliminarSabés que el agradecido soy yo, y es para mí un placer poder haber escrito esta entrada dedicada a "Tierra de Nadie".
¡Un abrazo!